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EXCLUSIVA: Madre tras la liberación de su hija del HUBU: «El miedo no cura»

Desgarradora entrevista en EXCLUSIVA para Europa Hoy y The European Times. Tras meses de calvario, Rocío, la madre de Carla, arremete contra el trato indigno en la platan de psiquiatria del HUBU.

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El pasado miércoles 26 de octubre, tras «Siete meses de ingreso y casi cinco de secuestro» como relató Rocío Muñoz a la redacción de El Diario de Burgos, Carla, su propia hija que había estado encerrada de forma involuntaria en la planta psiquiñatrica del HUBU (Hospital Universitario de Burgos), llamado a su madre para decirle que le daban el alta. Carla, diagnosticada en realidad con Lyme crónico por al menos tres especialistas, sale de la planta de psiquiatría (sin justificación ni diagnóstico de ninguna de las mal llamadas «enfermedades mentales»), habien sufrido vejaciones y violaciones de algunos de sus derechos más básicos, el hablar con su abogado, el hablar en la intimidad con su familia, disponer de su telefono para hablar con sus amigas, y además, tal y como cuenta la madre en esta entrevista exclusiva, dandole psicofármacos sin que haya diagnóstico alguno que lo justifique (y esto sin entrar a hablar de lo peligrosos (y nada efectivos) que son los psicofármacos en si).

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The European Times ha podido entrevistar a Rocío Muñoz, la madre coraje apoyada por toda su familia, que no ha parado de tocar puerta tras puerta, hasta incluso exponer su caso a la VicePresidenta del Comité de Derechos de Personas con Discapacidad de la ONU. Ha movilizado manifestaciones, conferencias, programas de radio, televisión e incluso información vecinal para que no le ocurra lo mismo a otras personas. Hoy viernes, 48 horas después de la liberación de Carla, les toca repasar lo sucedido, tomar decisiones para que se haga justicia, y por supuesto, planear un brillante futuro para su familia y su hija.

Juan Sánchez: ¿Cómo se encuentra Carla?

Rocío Muñoz: Tiene impotencia de querer tener una vida normal y ver que no es capaz de hacer las cosas que para todo el mundo resulta fácil, ver que sus piernas no responden como antes, la incertidumbre de un futuro, su mala circulación que empeora a los contrastes de temperatura, ver que viene el invierno otra vez y tan perjudicial para esta enfermedad lo ha sido siempre y que no han sido resueltos y siguen sin resolverse. Problemas digestivos que durante estos meses no han sido atendidos, miedo a que esta enfermedad no revierta y que después de este golpe recibido por los profesionales de la salud duda que en el futuro puedan atenderla con la suficiente profesionalidad sin hacer más daño aún, miedo a que cualquier infección o gripe que coja la vuelvan a meter en esa planta.

Haber perdido el tiempo tan reconfortante y esperado con sus amigas, haber perdido muchas oportunidades tan buscadas en la juventud, ella no ha querido ser una valiente solo ha pretendido sobrevivir física y anímicamente en una situación de aislamiento, humillación y vulneración de derechos.

JS: ¿Considera que el tratamiento recibido era el adecuado desde el punto de vista humano o incluso médico?

RM: Mientras estuvo en medicina interna el tratamiento recibido estaba basado en evidencias científicas y analíticas. Si se la daba un antibiótico era porque tenía una infección corroborada mediante una analítica.

En psiquiatría parece ser que los tratamientos consisten en la magia de la mente, tortura, humillación y la anulación total de la persona privándola de todos los derechos fundamentales inherentes a la persona. No te comunican del tratamiento que te administran ni datos sobre tu salud. En este caso ni a ella ni a la familia nos han comunicado fehacientemente sobre su salud. Una vez dentro de esa planta teníamos que creer que de repente se había curado cuando minutos antes nos decían que se moría y sin ninguna prueba con evidencia científica.

JS: ¿Mejoró la situación médica en la URTA?

RM: Ninguna persona enferma mejora cuando en el momento más vulnerable de su vida es tratada de esta forma tan vil y deplorable por las personas que debieran haber velado por su salud. No solo se pierde la confianza en ellos sino que además se les llega a tener miedo. El miedo no cura.

JS: ¿Mejoró la situación personal en la URTA?

RM: En absoluto, empeoró drásticamente. No la permitió comunicarse con su abogado, ni llamar ni recibir llamadas, se la despojó de su teléfono móvil mientras que el resto de pacientes lo tenía, no la permitieron relacionarse con ningún paciente, incluso en alguna ocasión ni con el personal sanitario de la planta. Se la sustrajo objetos personales de la habitación aprovechando la ocasión del aseo personal. Se la insultó y humilló recibiendo malos tratos psicológicos.

La jefatura del hospital permitió que estos hechos continuaran ocurriendo a pesar de haber solicitado la familia cambio del profesional que la insultaba, además se atrevieron a decirnos que estas medidas las había dictado un juez. 

Un preso tiene mejores medidas humanas que un enfermo en esta planta.

JS: ¿Cómo le afectó a usted personalmente lo ocurrido?

RM: Mucha impotencia y rabia. He perdido toda la confianza en el sistema, ya no solo sanitario sino en la misma justicia que permite y sigue permitiendo que estos funcionarios restrinjan derechos a su antojo a los enfermos. La justicia es demasiado lenta y la depuración de responsabilidades llega muy tarde. Mientras tanto, el enfermo se siente incomprendido, humillado y su salud deteriorada cada día que pasa en esa planta. Psiquiatría no puede demostrar que haya curado nunca nada. Solo hace que los enfermos sean cada día más dependientes de la farmaindustria. Esto es lo único que pueden demostrar.

Por suerte sigo confiando en las personas que integran el sistema, siempre hay y habrá buenos profesionales en la sanidad y en la justicia. Quisiera aprovechar nuestro agradecimiento al psicólogo del HUBU Jesús Sánchez como único profesional digno a destacar que haya velado por la integridad mental de nuestra hija. Ha sido su único apoyo en todo este proceso de cautiverio.

JS: ¿Qué destacaría como daños causados por este ingreso involuntario? En el plano personal, humano, médico…

RM: En el plano personal, la han querido anular como persona y profesionalmente. Carla actualmente estaba haciendo doctorado en química en la Universidad de Burgos y quería solicitar una beca doctoral. Negándola cualquier dispositivo electrónico y contacto con el exterior ha estado a punto de perder esta gran oportunidad en su vida.  Por suerte Carla tiene una familia y amigos que nos han ayudado a solicitar esta beca del ministerio por ella. Hace unos días ha salido la resolución confirmando que se la han concedido y podrá así firmar un contrato predoctoral para 4 años. Estamos muy contentos por ella y sobre todo que no hayan conseguido lo que pretendían.

En cuanto a lo humano, más daño creo que no se puede hacer. Un médico que se precie para curar nunca se le debería permitir privar la libertad a nadie, restringir derechos y ni mucho menos insultar. Yo a eso le llamo tortura típica de la edad media pero enlos tiempos modernos. La sociedad no deberíamos permitirlo, menos aún los políticos, el gobierno y los jueces.

En cuanto al plano médico, las infecciones que tuvo en medicina interna que fueron tratadas y continuaron en psiquiatría con un total de 4 meses de antibióticos supongo que habrá funcionado,  lo mismo que las heridas por ulceras vasculares de los pies han curado, parece normal después de 7 meses en un hospital. Pero estos aspectos médicos no parece lógico que se deban curar en una planta de psiquiatría y aún mucho menos con la privación de derechos fundamentales.

Quien crea que es así como se curan enfermedades creo que vive todavía en la época de la inquisición

JS: ¿Cómo afectó esto a la familia en general?

RM: Pues pasamos del duelo tremendo de que se moría, porque eso era la constante que nos transmitían en medicina interna, a de repente una vez pasado el umbral de psiquiatría, ya se ha curado. Pasar de antibióticos y analgesia intravenosos porque si no era así se moría a antibióticos orales y psicofármacos para el dolor como único tratamiento porque así lo decía el juez.

Pasamos del duelo a la incredulidad, no hace falta ser médico ni inteligente para saber que algo raro pasaba y que se nos estaba mintiendo.

JS: ¿Se ha podido plantear ya el reinicio de una vida profesional… de alguna forma?

RM: Si, como he dicho anteriormente por suerte Carla goza de amigas excepcionales que nos han ayudado a tramitar su beca y conseguir así su contrato predoctoral para cuatro años.

Está mal que yo su madre diga que es muy inteligente pero es así y no íbamos a permitir que nadie y por nada truncaran su vida profesional.

JS: ¿Le han dado alguna solución real al problema del Lyme?

RM: No, en absoluto. Es más la han dicho que no existe lyme crónico a pesar de tener hasta tres informes de especialistas que así lo corroboran. Lyme crónico es mucho más que dar positivo en borrelia en método Elisa mientras se está administrando antibióticos. Pero en este asunto preferimos no entrar. Cuando el sistema no recoge los casos positivos, no hay formación suficiente a pesar de haber muchas investigaciones y pruebas sobre ello y se empecinan en no reconocerlo y seguir sin reconocer las pruebas de países que si admiten entramos en terreno fanganoso.

JS: ¿Por qué considera que se vulneraron los Derechos Humanos de Carla con esta situación?

RM: Porque la han anulado como persona, privándola de comunicaciones con su abogado, creándola indefensión, privándola del secreto de comunicaciones ya que constantemente tenía un auxiliar apuntando cada conversación que tenía con la familia en el corto espacio que teníamos para hablarnos, así como la vulneración a su intimidad no podía ir al baño si no iba con un auxiliar que la vigilara constantemente sus movimientos, todo esto sin importar sus dolores tanto físicos como emocionales.

Un preso goza de más derechos.

Por lo tanto podríamos decir con toda seguridad que se han violado los derechos recogidos en los artículos 1,2,3,5,6,7,8,9,10,12,17,18 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.¡¡¡ Es decir se han violado casi todos!!! Se pueden ver en la web de la ONU.

JS: ¿Se respetaron los Derechos de Carla como paciente?

RM: En absoluto, no se respetó prácticamente ningún derecho de los recogidos en el reglamento oficial de salud de Castilla y León. Según se citan en la web oficial se han vulnerado los siguientes derechos:

Derechos relativos a mi intimidad, los relativos a la información asistencial, mi derecho a información sanitaria veraz y adecuada, derecho a presentar reclamaciones y sugerencias, derechos relativos a la toma de decisiones sobre mi salud,

JS: ¿Se respetaron los Derechos de la familia?

RM: Tampoco, se nos ha privado de acompañar a nuestra hija en los peores momentos de ella, cuando más nos necesitaba y cuando más temíamos por su vida. Le recuerdo que nos decían  que se moría. No nos daban información ni veraz ni actual. Ya que si se la pedíamos a sus médicos nos decían que si queríamos saber sobre ella teníamos que pedir en atención al paciente su historia clínica. Aquí nos han llegado a tardar hasta un mes para saber datos de nuestra hija de hacía semanas. Incluso hemos tenido que reclamar alguna analítica que oportunamente había desaparecido porque tenían datos comprometedores para ellos.

No hemos tenido intimidad con nuestra hija, ni secreto en nuestras comunicaciones, es más, nuestras conversaciones luego eran escritas por enfermería en sus evolutivos totalmente tergiversadas en muchos de los casos, como si esto fuera asunto médico y de valor terapéutico. Un total asalto a todos los derechos fundamentales de la persona enferma y a la familia.

JS: ¿Cómo cree que deberían haber sido las cosas?         

RM: Como es lo deseable y esperable. Cualquier enfermo debería ser tratado por su médico dignamente.

Hubiera sido deseable un trato humano, una empatía con la paciente y su familia, un trabajar juntos para la recuperación del enfermo amén de la competencia profesional suficiente para aceptar las pruebas médicas y diagnósticos de otros profesionales de la salud que son tan médicos y colegiados como son ellos.

No cabe en la cabeza que ante la imposibilidad de encontrar enfermedad física y la intolerancia hacia el trabajo de otros profesionales, se estigmatice al enfermo “secuestrándole” en psiquiatría y negándole cualquier derecho tan legal y humano como la comunicación con los seres queridos, la interacción con otras personas, la intimidad mínima, la posibilidad de pensar y opinar o decidir… Ha sido algo parecido a un campo de concentración.

JS: ¿Qué aconsejaría a otras personas en una situación similar? 

RM: Que lo denuncien. Entre todos podemos parar esto. Un problema social no dejara de serlo hasta que no denunciemos todos. Tomar conciencia social de que están ocurriendo estas tropelías por parte del sistema y que existen leyes que nos amparan como la constitución y derechos fundamentales de los organismos internacionales.

JS: ¿Ha sido la administración o la justicia de ayuda para Carla?

RM: Pues de momento no. En absoluto, parece que todo gira en torno a encubrirse unos a otros.

JS: ¿Qué personas y entidades os han ayudado? ¿En qué ha consistido el apoyo?

RM: Si, primero nuestro abogado que se ha implicado mucho en el caso tomándoselo ya a titulo personal, como si el daño causado a Carla se lo hicieran a él mismo.

También la asociación CCDH [Comisión Ciudadana de Derechos Humanos], su ayuda ha sido tremenda y solo puedo estar mas que agradecida. Su ayuda ha consistido no solo en apoyo moral que esto nos ha ayudado mucho, sino también en ponerme en contacto con políticos para dar a conocer nuestro caso,  colegio de médicos donde quejarnos y que así supieran que sus colegiados están incumpliendo el código deontológico, invitarnos a eventos para dar a conocer nuestro caso por ejemplo a Amalia Gamio el pasado 15 de octubre en Madrid.

No podemos estar más agradecidos con ellos.  Cualquiera que necesite ayuda en un caso similar puede escribir a info@ccdh.es o llamar al teléfono 915273508.

Y también, una prima que ha pintado unos cuadros para exponerlos en la ciudad de Burgos para sensibilizar que hay personas que libran batallas que están cerca de nosotros. Estas batallas muchas veces vienen de la mano de nuestros profesionales de la salud ya que no cumplen su código deontológico de “si no sabes hacer no hagas daño”.

Y por supuesto como hemos dicho anteriormente el apoyo incondicional de amistades no solo de Carla sino de la familia.

JS: Por una lado está la enfermedad que hay que tratar de resolver, y por otro lado las posibles acciones para hacer justicia por lo ocurrido ¿Cuáles son los planes?

RM: Lo primero saber en qué punto estamos en la enfermedad de Lyme ya que 4 meses de antibióticos puede ser que hay curado alguna coinfección que no se ha analizado ni con el método correcto ni en el momento adecuado, según protocolos de EEUU y Alemania.

Si así fuera nos alegraríamos enormemente de tal cura.

Por otra parte en cuanto a las acciones legales estaremos a lo que mejor nos recomiende nuestro abogado. Entiendo que la privación de derechos fundamentales será tratada en el tribunal apropiado.

Tenemos alguna causa abierta ya y esperamos que a pesar de los obstáculos que se nos están poniendo prosperen en instancias superiores porque vamos a llegar hasta donde sea necesario.

JS: ¿Qué esperan de la Administración y de la Jusiticia?

RM: De la Administración poco, ya han demostrado mucho. Pero aun así no vamos a parar.

De la Justicia pues, deja mucho que desear pero es lo único que nos queda ya. No se puede perder la fe en todo. Espero que se haga justicia.

JS: ¿Hay algo que haya aprendido como consecuencia de esta situación?

RM: El gran corporativismo que hay detrás de todas las administraciones. Una verdadera mafia y corrupción que no se atreve nadie a meter mano a este asunto ni a ninguno por tener mucho que agradecerse unos a otros.

JS: ¿Diría que el tratamiento en salud mental es apropiado, profesional, humano, aconsejable?

RM: No, nunca han demostrado curar nada. No hay  prueba científica que así lo justifique.

La inducción al miedo, humillación, tortura psicológica, privación de derechos nunca fueron tratamiento de ninguna cura.

JS: ¿Qué es lo que os ha dado las fuerzas para seguir luchando?

RM: El amor hacia nuestra hija, el amor todo lo puede. Si no luchamos por ella ¿por quién?

Sin ella nuestra vida no sería la misma.

JS: Tras todo lo ocurrido, ¿qué le gustaría a Carla hacer y conseguir en la vida?

RM: Dedicarse profesionalmente a la química, no necesitar nunca jamás a ningún médico ni atención hospitalaria porque realmente su salud fuera buena. Tener una vida como la del resto de la juventud, apropiada a su edad.

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