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Primado y sinodalidad: Dos dimensiones constitutivas de la Iglesia

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Comunicado de www.vaticannews.va —

No hay competencia entre el primado del Obispo de Roma y la dimensión sinodal, al contrario: ambas son dos realidades eclesiales constitutivas. Este es el punto central que ha surgido de la conferencia de presentación del documento «El Obispo de Roma», celebrada esta mañana, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Isabella Piro – Ciudad del Vaticano

«Evidentemente juntos»: todavía hoy resuena aquella invitación lanzada por san Juan Pablo II a los demás cristianos para encontrar juntos las formas en las que el ministerio del Obispo de Roma «pueda realizar un servicio de amor reconocido por los demás». Han pasado casi treinta años desde la Encíclica Un unum sint, de hecho, publicada en 1995, y la reflexión sobre la cuestión del primado y la sinodalidad sigue viva, junto con la urgencia de la unidad de la Iglesia y la petición de encontrar un modo de ejercer el ministerio petrino que sea compartido por las Iglesias. El tema es más fundamental que nunca, también en vista de la conmemoración del 1700 aniversario del Concilio de Nicea, el primer Concilio ecuménico, que se celebrará en 2025.

La cuestión de la primacía como ocasión de reflexión común

Aquí, pues, el documento El Obispo de Roma, publicado hoy, pretende ofrecer algunas conclusiones. Así lo ha reiterado esta mañana el cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, al presentar el documento a los periodistas en la Oficina de Prensa de la Santa Sede. «La conclusión más importante», dijo, es que ahora hay acuerdo sobre la «necesidad de un servicio de unidad a nivel universal», aunque con modalidades «sujetas a diferentes interpretaciones». En cualquier caso, hoy «la cuestión del primado ya no se ve sólo como un problema, sino también como una oportunidad para la reflexión común sobre la naturaleza de la Iglesia y su misión en el mundo».

El ministerio petrino intrínseco a la dinámica sinodal

Una idea «particularmente interesante», explicó el cardenal Koch, es que «el ministerio petrino del obispo de Roma es intrínseco a la dinámica sinodal, al igual que el aspecto comunitario que incluye a todo el Pueblo de Dios y la dimensión colegial del ministerio episcopal». De este modo, primacía y sinodalidad pueden entenderse «no como dos dimensiones eclesiales contrapuestas, sino como dos realidades mutuamente constitutivas».

El cardenal Mario Grech, Secretario General de la Secretaría General del Sínodo, se detuvo especialmente en este punto: «Si existe un ‘lugar’, un contexto que hoy puede manifestar -de hecho, está manifestando- un nuevo modo de ejercer el primado -dijo-, éste es precisamente el proceso sinodal». «El Papa no está, por sí mismo, por encima de la Iglesia; sino dentro de ella» como bautizado entre los bautizados y como obispo entre los obispos, subrayó el cardenal, retomando el discurso pronunciado por Francisco en el 50 aniversario de la constitución del Sínodo de los Obispos, el 17 de octubre de 2015.

Comunión de fieles, Iglesias y obispos

Esta afirmación, añadió, invierte en realidad la perspectiva del Concilio Vaticano I, que asigna al primado ser «el baluarte contra las pretensiones de los Estados modernos de subordinar la Iglesia a las leyes constitucionales», según un modelo de Iglesia piramidal, perfecta, «superior a toda sociedad humana» y en cuya cúspide se encuentra el Pontífice. Sin embargo, el Concilio Vaticano II impuso una verdadera restricción, insertando «el capítulo sobre el pueblo de Dios en la constitución sobre la Iglesia».

El pueblo de Dios, en efecto, «como sujeto del sensus fidei no será nunca una suma de personas, una masa anónima, sino la totalidad de los bautizados que viven y caminan en las Iglesias». Lo que significa, dijo el Cardenal Grech, que ahora «no podemos hablar de primacía y colegialidad sin vincularlas a la sinodalidad». Y esto es tanto más evidente en la «presencia discreta» y en la «función de acompañar y confirmar el proceso» del sínodo llevado a cabo por el Papa, que permiten vislumbrar «un nuevo modo de ejercer el ministerio petrino», es decir, el modo de la «dinámica sinodal», desarrollada en el registro de la «comunión de los fieles, de las Iglesias y de los obispos», que muestra cómo «sería posible llegar a un ejercicio del primado a nivel ecuménico».

Un texto valioso para el diálogo ecuménico

En cambio, Su Eminencia Khajag Barsamian, representante de la Iglesia Apostólica Armenia ante la Santa Sede – Catolicosado de Etchmiadzin, habló de «un texto de referencia para el diálogo ecuménico» y de «un precioso punto de partida para una renovada discusión sobre el ejercicio del primado y la sinodalidad». Conectado a distancia, reiteró que «la sinodalidad de la Iglesia católica es un criterio importante para las Iglesias ortodoxas orientales en el camino hacia la plena comunión», sobre todo porque estas últimas tienen una «experiencia de siglos de sinodalidad».

En el centro de su discurso estuvo la referencia a las «diversas propuestas del documento para reforzar la sinodalidad ‘ad extra'», que calificó de «prometedoras», así como la idea de «distinguir más claramente entre las diferentes funciones del Papa, por una parte, como Patriarca de la Iglesia latina, por otra, como ministro de unidad entre las diferentes Iglesias y, finalmente, como Jefe de Estado».

En este sentido, Su Eminencia Khajag Barsamian expresó su agradecimiento por «el restablecimiento del título de ‘Patriarca de Occidente’ entre los títulos históricos del Papa», ya que «atestigua su hermandad con los demás Patriarcas», así como «la insistencia del Papa Francisco en su ministerio como Obispo de Roma, porque es como Obispo de Roma, la Iglesia ‘que preside la caridad’, como dice Ignacio de Antioquía en la Carta a los Romanos, que el Papa está llamado a servir a la comunión de las Iglesias». El deseo de la Iglesia Apostólica Armenia es, por tanto, que este documento «dé un nuevo impulso para reflexionar juntos sobre un nuevo modelo, un modelo no de jurisdicción, sino de comunión».

La propuesta de reformulación del Vaticano I

También intervino a distancia el arzobispo Ian Ernest, director del Centro Anglicano de Roma y representante personal del arzobispo de Canterbury ante la Santa Sede, quien subrayó la importancia tanto de la propuesta de sinodalidad «ad extra» contenida en el documento como de «una reformulación o comentario oficial de la enseñanza del Vaticano I», ya que representa «un escollo importante entre nuestras Iglesias». En particular, Mons. Ernest afirmó que «sigue siendo necesario presentar la enseñanza del Vaticano I a la luz de una eclesiología de comunión, aclarando la terminología utilizada».

Compartir con las Iglesias cristianas

Todos los ponentes expresaron también el deseo de que El Obispo de Roma sea compartido con las diferentes Iglesias cristianas -cosa que el Dicasterio encargado y la Secretaría General del Sínodo tienen intención de hacer- para que la reflexión pueda continuar «evidentemente juntos». Una presentación más profunda del documento con teólogos de diferentes tradiciones tendrá lugar esta tarde a las 17.00 horas en el Œcumenicum, el Instituto de Estudios Ecuménicos del Angelicum.

La infalibilidad del Papa y de la Iglesia

Respondiendo a las preguntas de los periodistas, el cardenal Koch abordó a continuación la cuestión de la infalibilidad del Papa, recordando que el Concilio Vaticano II habla de «la infalibilidad de la Iglesia». «El Papa no tiene otra infalibilidad que la fe de la Iglesia católica», añadió, y es en esta dirección en la que puede continuar el diálogo ecuménico.

En cuanto al primado, el cardenal señaló que «para todos los cristianos, está claro que la cabeza de la Iglesia es Cristo». La primera tarea del Obispo de Roma, por tanto, es la obediencia a Cristo y hacer que toda la Iglesia haga lo mismo. La primacía en la Iglesia es, en cambio, «otra cosa» y ésta es la meta del diálogo y del camino ecuménico. En este sentido, el Cardenal Prefecto citó los numerosos momentos en los que participó el Papa Francisco, desde los Encuentros Interreligiosos por la Paz en Asís, hasta la Jornada de Reflexión y Espiritualidad «Frontera Mediterránea de la Paz» en Bari. «En este sentido, el Pontífice ejerce, en la práctica, una primacía», explicó el cardenal, también porque «¿quién más puede decir hoy que la verdadera hermana de la paz es la justicia?».

La dimensión patriarcal

Por último, el cardenal Koch pidió que se distinga entre «la dimensión patriarcal» y «el título de ‘Patriarca de Occidente'»: este último, hoy, tiene un valor sobre todo histórico, explicó, también porque la mayor parte de la Iglesia católica ya no está en Occidente, sino en otras zonas, como América Latina.

Se publicó primero como Primado y sinodalidad: Dos dimensiones constitutivas de la Iglesia

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